IA y empleo: ¿quién formará a los expertos del futuro?
La IA está destruyendo los puestos de nivel inicial donde los jóvenes adquieren experiencia. Sin esos primeros empleos, las empresas corren el riesgo de quedarse sin expertos en el futuro.
Durante siglos, aprender un oficio o una profesión ha empezado igual: haciendo las tareas más básicas. El aprendiz de carpintero lijaba madera antes de construir muebles. El abogado recién graduado revisaba contratos antes de entrar a un juicio. Ese camino de menos a más era la forma natural de formarse. Pero la inteligencia artificial (IA) está rompiendo ese contrato no escrito.
Lo que dicen los datos
El laboratorio de IA centrada en humanos (HAI) de la Universidad de Stanford lleva tiempo estudiando cómo afectan las nuevas herramientas de IA al mercado laboral. Su conclusión es clara: los empleos de nivel inicial —los que antes ocupaban los recién egresados— son los que menos han crecido desde la llegada de ChatGPT. No se ha probado que la IA sea la causa directa, pero la correlación es difícil de ignorar.
El Foro Económico Mundial también ha publicado un informe específico sobre este problema. En él advierte que la automatización de tareas básicas no solo afecta las oportunidades laborales de los jóvenes hoy, sino que amenaza la formación de los expertos que las empresas necesitarán mañana. Si nadie pasa por los peldaños inferiores, nadie llegará a los superiores.
La paradoja que nadie ve venir
Las empresas automatizan esos puestos básicos para ahorrar dinero. Es lógico a corto plazo. Pero al hacerlo, eliminan precisamente los roles donde sus futuros directivos, analistas y especialistas aprendían el oficio. Ahorran hoy y se quedan sin talento formado mañana.
Eso también supone un problema para los gobiernos: tendrán jóvenes bien preparados académicamente, pero sin empleos donde aplicar y desarrollar esas habilidades. Algunos países ya exploran alternativas como la formación fuera del puesto de trabajo o nuevas rutas de aprendizaje, pero la escala aún es insuficiente.
El reto para escuelas y formadores
El autor del artículo, León Palafox, señala que educadores y universidades enfrentan un desafío sin precedentes: no saben con certeza qué habilidades serán relevantes cuando sus alumnos terminen la carrera. Por eso urge que los planes de estudio se actualicen con mucha más agilidad —no cada cinco años, como hasta ahora— y que estén alineados con lo que la sociedad realmente necesita.
La conclusión es inquietante: si automatizamos las tareas con las que aprendemos, tendremos que reinventar también la manera en que aprendemos.
Lo más importante
- Hecho principal: La IA está reduciendo los empleos de nivel inicial, los primeros peldaños donde los jóvenes se forman profesionalmente.
- Impacto relevante: Sin esos puestos básicos, las empresas podrían quedarse sin expertos en el futuro, pese a ahorrar costes hoy.
- A quién afecta: Jóvenes recién egresados, empresas, universidades y gobiernos de todo el mundo.
- Qué lo diferencia: No es solo un problema de desempleo juvenil, sino una amenaza al ciclo completo de formación del talento profesional.
- Qué vigilar: Las políticas públicas de formación alternativa y la velocidad con que las universidades adapten sus planes de estudio a la nueva realidad.
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